Conoce la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia Iniciar Recorrido Conoce la Basílica Catedral Nuestra Señora de la Altagracia Iniciar Recorrido

“La manera como nace, prospera y se esparce el espíritu de la fe de los pueblos, es digna de interés. El culto altagraciano es puramente dominicano. No se había conocido nunca antes el nombre de la Virgen Milagrosa en la tradición de la Iglesia”.

Historia del culto Altagraciano

Desde el descubrimiento de la Isla de Santo Domingo por Cristóbal Colón, ésta siempre estuvo bajo la protección de la Virgen María, Madre de Jesús. La historia de la imagen de la Altagracia que veneramos en su Santuario-Basílica de Salvaleón de Higüey, nos es conocida por lo que nos ha dicho el sacerdote dominicano Lic. L. Gerónimo de Alcocer: «La imagen milagrosa de Nuestra Señora de la Altagracia está en Higüey.».

La gracia que Dios, Nuestro Señor, ha concedido y concede a los que se encomiendan a esta santa imagen son innumerables. Se sabe que esta imagen fue traída a la isla por dos hidalgos oriundos de Placencia en Extremadura, de nombres Alonso y Antonio de Trejo, primeros colonos y personas nobles, quienes, notando ciertos milagros que dicha imagen había realizado con ellos, la colocaron para su más amplia veneración en la Iglesia Parroquial de Higüey, donde ellos vivían.

«Ella está pintada sobre un lienzo muy fino, de media vara de ancho y representa la natividad». Se encuentra en esta pintura la imagen de Nuestra Señora con el Niño delante de ella y San José atrás.».

«Después de tantos años, sus colores son vivos y la pintura parece fresca…/ Numerosas personas/ vienen en peregrinación hacia esta imagen de Nuestra Señora desde todos los puntos de la isla y de las regiones vecinas de Las Indias, y, cada día, se observan numerosos milagros».

La Tradición

Es cierto que antes del año 1540 el culto altagraciano era ya una feliz realidad para Higüey. Los peregrinos venían a su Santuario, una pobre iglesia cubierta de cana, hasta que en 1569 fue emprendida la construcción en piedra que ha desafiado el asalto de los siglos.

Sobre el concurso y los autores de la obra

El concurso internacional para la Basílica de Nuestra Señora de la Altagracia fue lanzado en julio de 1947, con 40 proyectos provenientes de 12 países participantes. El jurado reunido en diciembre de 1947, seleccionó la proposición hecha por A.J. Dunoyer de Segonzac y Dupré Pièrre.

Después de la invitación hecha a A. J. Dunoyer y a Pièrre Dupré, éstos vinieron a la República Dominicana en noviembre de 1948 y fueron calurosamente acogidos, en particular por Monseñor Pérez Sánchez, el alma del proyecto; también, por el Secretario de Estado de Obras Públicas, Luis Julián Pérez, y por el Ministro de Finanzas V . Garrido. Finalmente, los ganadores se quedaron hasta febrero de 1949. Durante este período, ellos propusieron algunas alteraciones al proyecto y establecieron un bosquejo recomendando una selección de terreno. Proposiciones que luego recibieron el consentimiento de las autoridades, las cuales decidieron confiar el estudio del proyecto de realización a los laureados. Durante este tiempo, ellos también se familiarizaron con el país, su cultura y su clima.

A.J. Dunoyer de Segonzac volvió a la República Dominicana en diciembre de 1951 hasta marzo de 1952, para completar la evolución y la organización de la realización que los dominicanos esperaban fuera muy cercana. A tal punto, que el 21 de enero de 1952, día de la fiesta nacional, Monseñor Pérez Sánchez puso solemnemente, en presencia de Monseñor Beras, asistente del arzobispo de Santo Domingo, Monseñor Pittini, ¡La primera piedra!

Texto e imágenes extraidas de:

BASÍLICA NUESTRA SEÑORA DE LA ALTAGRACIA
André J. Dunoyer de Segonzac
Santo Domingo, República Dominicana Noviembre del 2000

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